miércoles, 21 de septiembre de 2016

Portillin Oriental y cresta Fontanes-Siete

24/08/2016
Macizo de las Ubiñas
Concejos de Lena y Quirós (Asturias)

Si había una cumbre a la que le tenía ganas en Ubiña era el Portillín Oriental, al que hace años le había metido un infructuoso tiento. Bien lo sabía Jose (Nuestras Montañas) con quien ya había hablado el verano pasado para intentarlo yo y repetir ascensión él (40 años después). Finalmente la ruta nos la programó Monchu (Monchu x Montaña) pero no iba a quedarse solo en el Portillín, que sería un mero aperitivo. El plato fuerte vendría despúés, con el recorrido de la cresta que une las cumbres de Los Fontanes y El Siete.

Inicio/Fin: Tuiza de Arriba
Distancia: 11,5 Km
Desnivel máximo: 1.185 m
Desnivel acumulado: 1.460 m
Tiempos: 9 y 1/2 horas
Nota: El Portillín es una cumbre complicada, aérea por momentos y en contínua trepada con pasos de II+ y muy mala calidad de roca. Por su parte, la cresta Fontanes-Siete, aún sin ascender al Crestón de Pasu Malu, es sumamente aérea con pasos que pueden superar el II e igualmente mala calidad de roca.


Quedamos en reunirnos todos en Tuiza de Arriba y ya desde el aparcamiento veíamos perfectamente el primer objetivo, el Portillín Oriental, a la izquierda de los Castillines y coloreado por las primeras luces del día.


Tras los saludos de rigor tomamos el conocido camino del Meicín, en el que apenas saqué fotos. Subimos por entre las fincas de La Pedrosa, ...


... y en La Portillera, la típica estampa de Peña Ubiña al frente.


Alcanzamos el siempre precioso circo del Meicín, rodeando por las cumbres de Peña Cerreos, Peña Ubiña, Prau Capón, Puerta de Arco, Castillines, Portillines (tapando el Siete) y Canalón Oscuru.



Pasamos junto al refugio del Meicín, al que de momento ni nos acercamos y dejando a la izquierda la collada del Alto Terreros tomamos dirección a la Forqueta del Portillín.


Vamos a ir subiendo poco a poco hacia la Forqueta, entre el Portillín y el Canalón Oscuru. Aquí se ganan de golpe unos 500 m, así que más vale tomárselo con calma.


Dejamos a la izquierda el Valle de Covarrubia, por el que acabaremos bajando más tarde y de momento subimos hacia la fuente del Bachao, donde paramos a cargar algo de agua.


A nuestras espaldas vamos dejando todo el valle del Meicín y más allá el valle del Huerna, cerrado en su margen contraria por la inconfundible silueta de La Mesa.


En el ascenso a la Forqueta cada uno marca su ritmo. Jorge, que va por delante como un tiro, sirve para dar idea del tamaño de las paredes del Canalón Oscuru bajo las que pasamos (círculo rojo).


Por fin alcanzo la Forqueta del Portillín. Allí van llegando poco a poco el resto de compañeros y allí hacemos una breve parada para reagruparnos, picar algo y dejar las mochilas, antes de acometer la ascensión al Portillín.


Al otro lado de la Forqueta del Portillín descienden los Joyos de Cueva Palacios hacia los Puertos de Agüeira, con Peña Rueda sobresaliendo al fondo.


La cabecera del valle la forman el circo de cumbres de los Portillines, el Siete, el Crestón de Pasu Malu y los Fontanes. A estas alturas la idea aún era cruzar hacia el valle de Covarrubia por la Pasada del Siete.


Estudiamos la ascensión al Portillín Oriental. algunos compañeros ya la conocen. Para otros será la primera vez. Cruzaremos la primera canal a la derecha, para acceder a la segunda, de la que saldremos trepando por el crestón que divide las dos, tomando a continuación un poco a la derecha una nueva canal que acaba con un bloque empotrado que debemos superar. Desde ella seguimos con tendencia a la izquierda a ganar ya la cresta cimera.


Os pongo unas fotos de la ascensión. En la zona aterrazada por la que entramos a la primera canal.


Subiendo ya por la segunda canal, la de la derecha.


En vez de continuar por el fondo de la canal, trepamos por el espolón que aparece a la derecha de unas lisas llambrias. Ligeramente expuesto, pero con muchos apoyos. Lo peor como en toda la ascensión es la mala calidad de la roca.


La salida vista desde arriba.


Cruzamos luego a la derecha buscando una nueva canal, por la que no obstante no deberemos subir totalmente, sino que treparemos a su izquierda hacia un bloque empotrado, ya que la canal, aunque parece asequible vista desde abajo, tiene muy mala salida.


Seguimos luego hacia la izquierda a ganar la cresta que nos da vista al circo del Meicín. Las caidas hacia esa mano son espectaculares, pero se sube bien por terreno aterrazado.


La última dificultad es un paso horizontal justo bajo la cumbre, con mucha exposición hacia el Meicín y sobre unos bloques que parece que van a irse abajo en cualquier momento, pero nosotros lo evitamos trepando por encima de él a pura cresta, para alcanzar directamente la cima.

Y en la cima, con cara de satisfacción, a disfrutar de las vistas. La primera sobre la línea de cumbres que forman el resto de los Portillines hacia el Siete, con los Castillines a su izquierda y el Crestón de Pasu Malu y Los Fontanes a su derecha.


Al otro lado de la cabecera de los Joyos de Cueva Palacios, los Fontanes y a la izquierda el enorme pedrero del Canalón del Buey que nos tocaría subir poco después.


Hacia el valle de Covarrubia las vistas se abren sobre el Cuetu les Cabres y por supuesto, Peña Ubiña


Por último las vistas hacia valle abajo, con el Fariñentu, la línea de cumbres que hasta él siguen desde el Canalón Oscuru y a su derecha el valle del Meicín.


Una foto hacia Peña Rueda, con la Sierra del Aramo asomando tras ella.


Tras un buen rato disfrutando de las vistas en cumbre y varias fotos de unos y otros, nos hacemos la foto de grupo y a pensar en bajar de allí.


Hacemos el descenso por el mismo itinerario de ascenso. Primero toca cortar un tramo con caida hacia el Meicín.


Luego el destrepe de la cresta para evitar el cruce en horizontal tan expuesto que antes comentaba. Sencillo. Buenos apoyos. Lo peor una vez más, la mala calidad de la roca.


Bajando por la cresta con los Joyos de Cueva Palacios y Peña Rueda al fondo


La zona por encima de las canales es sencilla, pero presenta muchísma piedra suelta, por lo que no se puede bajar la guardia en ningún momento.


El bloque empotrado que comentaba. En el ascenso no hice fotos. Es un destrepe incómodo. El bloque te echa hacia fuera y luego hay que meterse bajo él para salir del destrepe.


Por último destrepando la cresta que separa las dos canales inferiores.


El mismo destrepe visto desde abajo. Lo peor puede ser entrar a él llegando desde arriba, luego es sencillo.


Con los deberes hechos hacemos una nueva parada en la Forqueta del Portillín. Allí por fin, los compañeros que están haciendo el trofeo de la Federación deciden seguir a los Fontanes y cruzar hacia el Siete, pero no por la Pasada del Siete, sino siguiendo la cresta que se dirige al Crestón de Pasu Malu. Jose dice que él ya tiene bastante y se baja para el refugio, donde nos esperará. Yo me dejo convencer con la promesa de que esa cresta no es peor que el propio Portillín. La verdad es que se me apetece mucho y no me hago de rogar. Total que tras despedirnos de Jose tomamos hacia el Canalón del Buey.


Cruzamos la cabecera de los Joyos de Cueva Palacios.


Y encaramos el pedrero del Canalón del Buey. Suelo echar pestes de él, ya que son 200 m de piedra suelta, pero en esta ocasión se me daría bastante bien y junto con Jorge alcancé rápidamente la horcada previa a la cima del Fontán Sur.


De camino al Canalón, nos cruzamos con Juan, un montañero con el que paramos a charlar y que finalmente nos acompañará en la última parte de la ruta. Atrás vamos dejando la dentada cresta de los Portillines y la propia Forqueta del Portillín.


La parte superior del Canalón del Buey, que se deja subir mejor por su margen izquierdo (sentido ascendente).


Tras comer algo rápidamente en la horcada, subimos rápido a la cumbre del Fontán Sur, que domina los Joyos de Cueva Palacios y los Portillines.


Renunciamos al Fontán Norte. Es una cumbre en la que ya hemos estado todos varias veces y no entra en el trofeo de la Federación. Además el día está cambiando y no queremos entretenernos mucho. La cresta va a llevarnos un rato.


Así que unas fotos rápidas a las vistas que ofrece el Fontán, a la Forqueta del Portillín y al Canalón Oscuru, con el Fariñentu al fondo.


El Prao Fontán y detrás toda la cuerda de la Cigacha y Ranchón hacia los Huertos del Diablo.


Y por supuesto, los Portillines. El Fontán Sur es uno de sus mejores miradores.


Total que regresamos a la horcada en la que culmina el Canalón del Buey y tomamos dirección al Siete, recorriendo los primeros metros por el propio filo de la cresta, cómoda de andar.


Aunque pronto la cresta se afila a medida que se acerca al Crestón de Pasu Malu. Aunque en las fotos no se aprecie bien, no debmos olvidar que la caida hacia Asturias, (izda) es de unos 200 m y hacia León (dcha) de alrededor de 600 m.


Enseguida el uso de las manos se hace imprescindible.


En este tramo de cuerda se trata de ir superando una serie de agujas que habrá que ir negociando como mejor se pueda. A veces sorteandolas por uno u otro lado. En otras ocasiones literalmente habrá que cabalgarlas, con una pierna en Asturias y otra en León. En la foto, por ejemplo, se cruza bien por el lado derecho, con buenos apoyos, pero un patio que sobrecoge. Lo peor en todo momento suele ser la mala calidad de la roca, muy rota.


El peor destrepe es este. Se llega de cara y montado sobre la arista hay que darse la vuelta. Incómodo y sumamente aereo. No se ve la caida, pero a la espalda del compañero que está bajando se abre un precipicio de más de 500 m.


Otro de los destrepes.


Una vez dejamos atrásla serie de agujas y nos aproximamos al Crestón de Pasu Malu, el terreno mejora. Los Fontanes, van quedando atrás. Parece ser que este tramo de cresta puede  evitarse perdiendo algo de altura por el Canalón del Buey y saliendo directo a esta zona, aunque desconozco como es.


El Crestón de Pasu Malu está separado del resto de la cresta por una profunda horcada. Aunque se valoró la posibilidad de ascenderlo (se sube por la grieta que se aprecia encima del compañero de verde) decidimos dejarlo para otra ocasión. La tarde se estaba revolviendo y amenzazaba tormenta, así que lo bordearíamos por la vertiente de León.


Justo debajo de la horcada se abre una estrechísima grieta por la que descendemos. Tiene pocos apoyos, pero bien por oposición o metiéndose en ella justo en la zona más estrecha, se deja bajar bien.


Justo bajo la grieta debemos salirnos de la incipiente canal que se descuelga hacia León, subiendo por una nueva grieta hacia la izquierda. Es incómoda, ya que la pared tiende a empujarnos hacia afuera.


Desde la grieta un nuevo y sencillo trepe nos alza a una horcadina, la primera de la serie que tendremos que cruzar a continuación.


Y es que todo el cruce bajo el Crestón de Pasu Malu se hace enlazando una serie de horcadinas y pasando sobre varias canales que se precipitan hacia León. Hay que ir atentos a los jitos para dar con los mejores pasos. Es un tramo sencillo, pero en el que no se debe uno relajar. Mucha piedra suelta y digamos que "mala caida" a la derecha.



La que sería la última horcada.



De repente, tras una de las horcadas, damos vista al Siete. Lo que queda es mucho más sencillo.


Una vista atrás con los compañeros cruzando la cresta hacia El Siete, con la vista del Crestón de Pasu Malu al fondo.



La cumbre de El Siete ya muy cerca, con las nieblas entrando y saliendo.


Nueve años hacia de la que era mi única visita a esta cima. Allí sigue su modesto buzón.


Una nueva vista a la cresta de los Portillines. El reverso de la visión que solo unas horas antes había fotografiado desde la cima del Portillín Oriental.


Buena atalaya El Siete, con estupendas vistas sobre Babia. La pena fue que la tarde seguía amenazando tormenta y las nieblas y brumas impedían una vista más clara.


El tercer Castillín por delante de Peña Ubiña


Y todo el valle de Covarrubia por el que haremos el descenso hacia la vega del Meicín.


No paramos demasiado en cumbre. La ruta estaba alargándose mucho y Jose nos esperaba en el refugio, así que poco después para abajo.


Buscamos el descenso más habitual, acercándose un poco al tercer Castillín para dar con una canal por la que se baja.


Desde la canal toca ir buscando el mejor sitio para bajar, pasando de terraza en terraza. El ascenso/descenso está marcado con varias líneas de jitos. Yo recordaba haber subido y bajado la anterior vez más a nuestra derecha.



Por fin alcanzamos el pedrero que se forma en la base del Siete, que seguimos viendo encima nuestro. Desde aquí solo toca buscar el sendero que se va a ir formando y que baja todo el valle de Covarrubia por su izquierda (sentido descendente).


Nueva parada en la fuente del Bachao para refrescarnos y luego para el refugio, donde nos esperaba Jose y donde celebramos tan estupenda jornada con uan cerveza.


Desde la vega aún nos quedaba regresar de nuevo a Tuiza de Arriba, trámite que intentamos abreviar  porque la tormenta ya estaba encima. De hecho llegariamos a los coches en el preciso instante en que empezaba a descargar. Una jornada perfecta en buena compañía. Os dejo el track.

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Un saludo
Cienfuegos