miércoles, 21 de febrero de 2018

Por las gargantas del Rubó y Tajadura

23/01/2018
Macizo de Peñas Cabriegas
Concejo de Peñamellera Alta (Asturias)

En ocasiones lees o ves una foto sobre un lugar y sabes que son sitios que tarde o temprano acabarás por conocer. La Senda Collantes era uno de esos. Aunque Pancho ya conocía casi toda la ruta, la belleza de Peñas Cabriegas hizo que no dudara en acompañarme en un circuito en el que ascenderíamos por la margen izquierda del Rubó y regresaríamos por la margen derecha del Tajadura. Por desgracia la niebla nos obligó a renunciar a la cumbre del Jajáo, pero no impidió que disfrutáramos de las visitas a las majadas de Carraspión, Tamandón, Tajadura, Nario o Collantes, ni que gozáramos cruzando los sedos del Paré las Conchas y del Paré Bermeju o con la visión de la Joradá.

DATOS DE LA RUTA
  • Inicio/Fin: Oceñu
  • Distancia: 17,5 Km
  • Desnivel máximo: 840 m
  • Desnivel positivo acumulado: 1.225 m
  • Tiempos: 8 y 1/2 horas
  • Dificultad: Moderada. Aunque el recorrido se hace por medio de sendas, el progresivo abandono de éstas hace que en ocasiones sea complicado dar con ellas, especialmente la salida correcta de Nario, donde hay peligro de enriscarse. El cruce de alguno de los sedos puede dar sensación de vértigo.


Aparcamos a la entrada de Oceñu. A pie de coche vemos la ladera por donde volveremos más tarde, al norte del pueblo.


Pero de momento nosotros tomamos por el valle que asciende hacia el este, subiendo hacia el colláu Trespandiu. Para evitar la pista, en la medida de lo posible ascendemos por el viejo sendero, aunque como suele pasar en estos casos, al existir pista está en desuso y por momentos cuesta seguirlo, por lo que ya en la zona alta salimos a la pista.


Alcanzamos el colláu Trespandiu con las cabañas homónimas, adosadas a la ladera del Cuetu Trespandiu. Más allá se abre la garganta del Rubó por donde baja un camino que sale al Puente La Vidre, sobre el Cares. Nosotros vamos a remontar el valle del Rubó hasta su cabecera.


Seguimos la pista que corta la base de Cabeza Legua, ascendiendo hacia Carraspión. Podríamos haber evitado parte de la pista, pero distraídos en nuestra animada charla, ni lo pensamos.


Atrás va quedando el colláu Trespandiu, cuando ya vemos por detrás del Cuetu Trespandiu, la Sierra de Juan Robre, al otro lado ya del Cares. El día amanecía feo de narices, aunque esperábamos que abriera, ya que la predicción era buena.


A nuestra izquierda va abriéndose la garganta del Rubó, que discurre unos 400 m por debajo nuestro. Al fondo la Sierra del Cuera.


La pista muere a la entrada de la majada de Carraspión, bien protegida entre el Cuetu Carraspión (izda) y el Cuetu las Vacas (dcha). Remontaremos la Cuesta la Leche hasta la collada del fondo, la Jorcá de Carraspión.


Alcanzada la Jorcá de Carraspión vemos la parte alta del Barranco del Rubó, con la Peña Vigueras cubierta por las nubes, en su margen derecha. Al fondo ya se debería ver la Sierra de Cocón.


La senda, muy marcada, discurre sensiblemente en llano con guapos tramos armados.


En un momento dado la senda parece bifurcarse. El ramal que sigue en llano por el valle del Rubó es, en realidad, la traída de aguas de Oceñu. Puede seguirse, pero tiene un tramo complicado que no conviene cruzar en mojado, como es el caso, así que seguimos por la verdadera senda. Una vista atrás al Cuetu Carraspión.


La senda asciende unos metros para trasponer la Jorcá de las Compliceras, en la que pasamos a la vertiente del valle del Mildón. Es este un excelente balcón desde el que vemos parte de la ruta. A la izquierda la ubicación de la majada de Nario y el trazado del descenso a Collantes. En el fondo del valle también vemos la solitaria cabaña de La Redondina y a su derecha la collada donde se asienta la majada de Vierru.


La senda continúa en llano por Las Compliceras hacia la siguiente collada, la de Llaméa.


A la derecha dejamos el Valleju Collantes que desciende hacia el de Mildón.


Cruzando la collada Llaméa volvemos al valle del Rubó, donde salen a recibirnos media docena de mastines que guardan un buen rebaño de cabras. El Cuetu Carraspión a la izquierda.


Perdemos unos metros, pasando junto al manantial de la Fuente Llaméa y nos aproximamos a la majada de Tamandón hasta cuyas cabañas no nos acercamos.


El final del valle está próximo. Toca ascender unos metros, pasando junto a la captación de aguas de Oceñu en la fuente Las Mazas.


Ganamos por fin el colláu La Galavín en el que cierra el valle del Rubó y en el que damos vista a la cabecera del valle de San Esteban, con las cabañas de la majada de Sombeju justo bajo nosotros. La niebla, lejos de ascender parece haber bajado y se agarra a la Sierra de Cocón, cuando ya nos empezamos a temer que nos vamos a quedar sin vistas.


El valle de San Esteban desciende al este, hacia el río Deva.


Dejamos La Galavín y tomamos la senda que va a ir remontando la ladera del Cuetu las Retuertas. Por aquí bajé cuando hicimos el recorrido completo de la Sierra de Cocón que os conté AQUI.


El ascenso hacia el colláu Las Retuertas es una preciosidad. No lo recordaba tan guapo. La senda se retuerce y va buscando cortos pero estrechos pasos entre la caliza y cruzando pequeñas horcadas en lo que se denomina Los Callejones de la Galavín, mientras gana metros por la ladera.




Desde aquí tenemos una mejor vista de Sombeju, empozada en lo más profundo del valle de San Esteban, bañada por la cascada que se aprecia a la derecha. Un lugar que resulta sumamente sombrío.


Pasamos por el collado Las Retuertas, pero al alcanzar Los Vallejones nos internamos en la niebla. La idea que traíamos era la de haber recorrido los Cantos de Galamería y Los Jorcaducos para hacer cumbre en el Jajao, de espectaculares vistas sobre Picos, pero el día no está para ello, así que no hará falta subir tanto. Un poco más arriba de Los Vallejones buscamos una senda que nos permita bordear por el norte Los Cantos de Galamería, accediendo de forma más directa a Tajadura. Damos con una que discurre justo por el linde del bosque.


Al alcanzar la cresta que cae desde los Cantos de Galamería las nieblas se abren lo justo para poder ver el valle de Tajadura. Al frente intuimos la cascada de Agua Blanca.


Y ya vemos la majada de Tajadura.


Las nieblas se levantan un tanto, lo justo para permitirnos contemplar la espectacular cascada de Agua Blanca, en la cara norte del Obesón. Otro lugar a visitar.


Seguimos hasta el colláu La Piedra, que cierra por el sur el valle de Tajadura y en el que damos vista al de Sobra, el de Tresviso. Al frente deberíamos tener una buena vista de Picos, pero decididamente hoy el día no nos va a dar ninguna oportunidad.


Así que "volvemos grupas" e iniciamos la segunda parte de la ruta. El descenso por el valle de Tajadura.


De momento nos acercamos a la majada, en la que se conservan un par de cabañas en buen estado....


...y muchas más en ruinas.


Por encima de las cabañas de la margen derecha sale una marcada senda, ahora balizada como parte del PR.PNPE-34 "Oceño-Tresviso" y que transita por debajo de la que nos ha traído hasta aquí.


La senda llanea y pronto discurre muy por encima del fondo del valle, mientras se dirige hacia el Coterín del Toral, a la derecha del Picón del Toral, una llamativa aguja.


La Cruz de Entrejanu, entre el Obesón y el Alto del Valle, nos permite una momentánea ventana hacia las nevadas cumbres del Cornión.


Y bajo ella una nueva visión de la cascada de Agua Blanca.


Al cruzar el Coterín del Toral la senda se interna en una zona de hayedo.


Abajo ya vemos las verdes praderías que marcan la ubicación de Nario, a donde tendremos que llegar. Por detrás, al otro lado del valle de Collantes, la mole caliza de Cabeza Legua.



A la salida del hayedo vemos el recorrido que realiza la senda de la Concha los Aguaseles en su aproximación a la collada Llaméa, escondida al fondo a la derecha y por donde hemos pasado hace unas horas. Nosotros sin embargo no llegaremos hasta allí.


En su lugar dejamos la senda para buscarnos la vida por la ladera que a la izquierda desciende hacia Nario. Enseguida damos con una estrecha senda que nos encamina hacia la majada.


Nario se asienta en lo alto de una loma que culmina en el morro calizo del Cuetu el Buitre.


Todas las cabañas están en ruinas. Por detrás de la cabaña de la foto, se observa la pequeña cascada del Meaoriu. Se trata de La Meaoria. Allí, resguardados junto a un paré, nos tomamos un descanso para comer, cuando parecía que por fin las nubes se abrían. Vana esperanza. No abrieron.


Tras el descanso continuamos ruta. Toca ahora buscar el descenso a Collantes. Constituye la parte más comprometida de la ruta, ya que el descenso no es evidente y en caso de no dar con la senda correcta, el peligro de enrisque es alto. Al norte de Nario la ladera desciende hacia una finca muriada con dos colladas en su extremo norte, el Prao Nario. Debemos dirigirnos a la de la derecha.


La collada se abre a la cabecera de una pendiente ladera tapizada de hayedo. La senda está totalmente perdida en su zona alta, por lo que deberemos empezar a bajar por donde mejor lo veamos, con ligera tendencia a la derecha.


Pronto damos con la senda de la Concha el Joyo. Este enseguida gira decididamente a la derecha, para dirigirse a la base de una llamativa pared extraplomada que ofrece un característico paré, el Paré la Concha, frente al que se abre una ancha repisa que permite el paso.


Pasamos bajo el citado paré, con una pequeña oquedad. Desde ella la senda se precipita con fuerte pendiente.


Al frente aparece otro buen "jito", la llamativa aguja caliza de La Ventosina, con una característica cueva en su base.


Una vista atrás nos muestra la "escalera" que facilita el descenso por el sedo del Paré la Concha.


La ladera que desciende desde La Ventosina presenta una inclinación extrema, además de aflorar una húmeda llastra, lo que no invita a ponerse encima. Descendemos unos metros a su vera.


Para a continuación pegarnos a la base de la pared de nuestra izquierda. En realidad estamos pasando justo bajo el Paré la Concha, trazando una especie de zeta.


Ya vemos abajo las praderías de Collantes. Aquí de nuevo la senda se ha perdido, pero el descenso ya no presenta problemas, bajando por la herbosa ladera de la Canaluca del Valle.


Una vista atrás al descenso pegado al oscuro paré calizo.


Entramos en Collantes, con todas sus cabañas en ruinas, a excepción de una.


Y allí nos damos de nuevo con las cabras que habíamos visto en Tamandón. Son las de Jose, un pastor de Oceñu con quien habíamos hablado en el pueblo por la mañana y que ya nos había adelantado que seguramente nos veríamos aquí. Está preocupado porque las cabras no deberían estar en Collantes y si han bajado es señal de que los lobos las rondaron por arriba.


Si no me equivoco, las cabañas de El Pedregal.


Dejamos a Jose dando de comer a sus perros y nosotros seguimos ruta. La senda sale de Collantes bastante baja, por lo que hay que perder unos metros hasta las lindes de árboles inferiores.


Atrás se queda Collantes, precioso y perdido lugar.


La primera parte de la senda que sale de collantes está bastante abandonada y muy tomada por cotolla, lo que la hace incómoda de recorrer. Vamos dando vista al valle de Tajadura, que aquí ya deberíamos llamar de Mildón, en cuyo fondo volvemos a ver la cabaña de La Redondina.


Un tramo quemado no hace mucho nos da un respiro al estar despejado de maleza.


A la izquierda una nueva vista de La Redondida (abajo) y sobre ella la vaguada de la Riega Lavanderas por donde desciende la senda que llega de Vierru (dcha) o Prau Bos (izda). Por ahí bajamos durante un precioso recorrido por la Sierra de Portudera que os conté AQUI.


Por fin dejamos atrás la ladera silícea para entrar de nuevo en la caliza, lo que ofrece suelos mucho más despejados de maleza.


La belleza de la caliza tiene como contrapartida la necesidad de bordear, subir y bajar sus numerosas agujas. La primera, el ascenso a la Posá de la Joradá por la Concha el Grezo.


Y al otro lado de la Posá, toca descender de nuevo por la Canaluca la Joradá.


Casi sin habernos dado cuenta habremos cruzado el crestón donde se abre La Joradá, un precioso y llamativo ojal.


La senda continúa por Los Sedos, en uno de los puntos más estrechos y donde hay que poner atención, especialmente en caso de encontrarlo húmedo.


Una vista atrás.


Llegamos al paso más espectacular del recorrido, el cruce del sedo del Paré Bermeju. Aquí la ingeniería pastoril imaginó un camino, para lo que se tuvo que armar un buen tramo con altos muros de piedra que permiten su cruce.



Personalmente me pareció una maravilla. El sedo del Paré Bermeju es un paso espectacular que por si solo hace merecer toda la ruta.


Una nueva vista de La Joradá desde el Sedo Collantes.


Superado el sedo vamos el tramo final del valle del Mildón que desciende hacia el Cares.


Una vista atrás. Nos despedimos de La Joradá. Las nubes efectivamente no iban a levantar en todo el día.



A nosotros nos quedaba un último repecho, el que nos elevaría hasta el colláu Trallué que nos sacaría ya a la vertiente de Oceñu.


En Trallué damos vista ya a Oceñu, bajo nosotros. Allí esperamos por Jose, que venía a buen ritmo, para hacer el último tramo con él.


Ya solo quedaba descender por buena senda hacia Oceñu mientras Jose nos seguía contando historias de Oceñu, o dándonos ideas de nuevos recorridos por viejos caminos, de la vida de los pastores en Picos, de las ovejas, de las cabras y de los lobos, claro.


Ya en el coche cambio de ropa y a tomarse una cerveza mientras discutíamos sobre cual sería el próximo recorrido por este espectacular y poco visitado macizo de Peñas Cabriegas. Aunque no costó mucho ponerse de acuerdo. Pero esa, para otro día. Os dejo el track.


Un saludo
Cienfuegos.

18 comentarios:

  1. Magnífico, Javi. Me has dejado sin palabras, un reportaje inmaculado muy bien documentado y con unas fotografías y composiciones excepcionales que nos trasladan la belleza y espectacularidad del paisaje de las Peñas Cabriegas. Una pena el tiempo pero este último mes ha sido como antaño: lluvia, nieve, niebla, etc. Algo conozco de la zona pero muy poco, tan sólo en una ocasión estuve en Oceño por lo que he disfrutado siguiendo vuestros pasos. Un fuerte abrazo y a seguir 'montañeando'

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    1. Gracias Victor. La verdad es que es fácil hacer una entrada interesante teniendo como base un ruta por Peñas Cabriegas. Yo voy conociendolo poco a poco. Ya son unos cuantos itinerarios y siempre resultan sorprendentes. y como suele ocurrir, con cada uno descubrir más y más posibilidades, sobre todo si tienes la suert de dar con gente de la zna que todavía la patea.
      Un abrazo

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  2. Espectacular Javi!! Una ruta de cuento que conozco casi en su totalidad y que precisamente hice con Pancho y Yoni el día que nos conocimos. Una pena que no os pudiera acompañar en esta ocasión y me tuviera que descolgar a última hora,pero bueno, habrá que estar pendiente a esas nuevas posibilidades de las que hablas jeje.
    Un saludo!!

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    1. La senda Collantes es una pasada, macho. Me prestó por la vida. Para cuando se quite algo la nieve volveremos. Ya te avisamos que hay cosas de lo más interesantes por la misma zona.
      Nos vemos

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  3. Como dice bien Victor, es un inmaculado relato visual.
    No hemos realizado nada del recorrido, así que ha sido un placer descubrir cada paso.
    Un fuerte abrazo!

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    1. Gracias Mónica. La verdad es que la zona es visualmente de lo más llamativa. La pena fue que el día no acompañó demasiado, porque la guinda de las vistas desde el Jajao ya hubiera sido pa flipar.
      Un abrazo

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  4. Ya hemos comentado muchas veces que eres para mí el mejor bloquero con diferencia. Zonas complejas , desconocidas en su mayoría por muchísima gente y siempre con apuntes interesantes. Mil felicidades!!! Un abrazo

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    1. Paloma!!!, que me pongo colorao, jjjja. Gracias, pero como le digo a Victor, es fácil hacer una entrada interesante con el material que ofrece este macizo.
      Un abrazo

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  5. Estupenda ruta. A Victor le has dejado sin palabras, a mi abobado, ante tanta belleza de esos pasos, tan espectaculares. Son toda una maravilla y si llega a estar buen tiempo, no te digo nada´
    Saludos y mi mas enhorabuena, por brindarnos estos paisajes

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    1. Gracias Sebastian. Lo del día fue una putada porque yo el Jajao ya lo conozco y se las panorámicas que se disfrutan desde su cumbre. Y es que si a esta ruta le hubieramos añadido las vistas desde Galamería y el Jajao, ya hubiera sido de las de enmarcar de verdad.
      Un saludo

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  6. Estupenda la ruta y la descripción que haces de ella.
    Algunos lugares me suenan de cuando he subido desde San Esteban de Cuñaba a Tresviso.
    Saludos.

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    1. Grcias Tejón. De San Esteban a Tresviso igual pasasteis por la Senda el Picayo. Aunque puede que fueria por La Galavín, más largo pero muy guapo también.
      Un saludo

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  7. Absolutamente alucinante. Cada ruta es un descubrimiento. Muchas gracias.

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    1. Gracias Alberto. Peñas Cabriegas vive un poco a la sombra de Picos, pero merece la pena perderse por sus caminos.
      Un saludo

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  8. Igual que los compañeros , zona desconocida para nosotros y que nos descubres con unas descripciones impecables y unas fotos fantásticas de la descripción de la ruta, con lo que nos abres nuevos caminos a descubrir a los que seguimos tus pateos , Enhorabuena y seguro que la copiaremos para futuras andanzas montunas.
    Un saludo Javier.

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    1. Gracias Luis. Animaros a visitar alguna vez la zona. Es una preciosidad y no especialmente conocida.
      Un saludo

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  9. Vaya ruta y reportaje guapos, enhorabuena, un saludo.

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    1. Gracias Diego. La verdad es que la ruta es una pasada.
      Nos vemos

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